jueves, enero 19, 2017

EL REGRESO DE MEL GIBSON COMO DIRECTOR: "HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE"


Considerada como una de las películas más religiosas de los últimos tiempos junto con Silencio de Martin Scorsese–, se trata de una película del género bélico con un claro contenido espiritual.

Mel Gibson solo detrás de la cámara
            Este famoso actor y premiado realizador (Nueva York, 1956) ya fue objeto de un amplio comentario con motivo de La Pasión de Cristo (2004), también solo dirigida y no interpretada por él. En la década anterior había sido “oscarizado” por Braveheart (1995), y antes de entrar en una crisis personal realizó Apocalypto (2006) sobre el Imperio Maya. Su estilo y postura radical se llevó muchas críticas, pero todos reconocieron que sabe hacer cine de veras.
            Ahora lo ha demostrado de nuevo con Hacksaw Ridge (2016) –título original–, donde cuenta la verdadera historia de Desmond Doss, un joven protestante, de la iglesia adventista del Séptimo Día, que se alista al Ejército estadounidense tras el ataque a Pearl Harbor por patriotismo.

Un biopic sobre un objetor de conciencia
            Todo el cine dirigido por Mel Gibson posee un mensaje cristiano comprometido. En este caso, iniciada la intervención norteamericana en la Segunda Guerra Mundial, el soldado Doss plantea en el campamento su objeción de conciencia, que solo irá a la conflagración bélica para salvar vidas, como ayudante del servicio de sanidad. Actitud que crea una conmoción en la compañía a la que ha sido destinado, y está a punto de ser expulsado del Ejército USA.
            Esas primeras secuencias de formación en el campamento de instrucción son deudoras de La chaqueta metálica (1987), de Stanley Kubrick; pero se hace hincapié en el conflicto religioso de este joven campesino de la América profunda –influido por un padre borracho, traumatizado por la Primera Guerra Mundial– con la estricta normativa del Código de Justicia Militar, que finalmente le da la razón a Desmond Doss a través de la Constitución estadounidense.           
Quien ha tratado con tino el problema de la objeción de conciencia en este importante film es la crítica de cine Lourdes Domingo –profesora de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC)–, cuyo comentario que reproducimos a continuación:
“Esta trama, basada en hechos reales, dibuja muy bien el papel fundamental de la objeción de conciencia en una sociedad que quiere ser moderna y valiente y sobre todo que quiere progresar. Como se trasluce en esta historia, respetar ese derecho no solo beneficia al sujeto que quiere ejercerlo sino que, a pesar de los disgustos que le acarrea al inicio, se convierte en el modo más eficaz de salvar vidas, de hacer más humano y digno el entorno de convivencia y de agitar, en positivo, otras conciencias para que sean más sensibles hacia el cariz negativo de la violencia”.


Obra maestra del cine bélico
            Asimismo, Hasta el último hombre ha sido considerada por un amplio sector de la crítica como una obra maestra del género bélico. En las secuencias de guerra bebe de la también magistral Salvar al soldado Ryan (1998), de Steven Spielberg y, si me apuran, de La delgada línea roja (1998), de Terrence Malick, en relación a la violencia y al pacifismo que a la vez plantea el film.
            Aficionado Gibson a las escenas violentas, muchas veces atroces, en su afán de condenar la guerra no escatima sangre e imágenes sobrecogedoras. Veamos como lo comenta el especialista en cine espiritual Peio Sánchez:
“El la segunda parte hay que resistir el vómito. La acción nos lleva a la batalla de Okinawa. 250.000 muertos entre las tropas del Pacífico de EE. UU., los soldados japoneses y sus habitantes. En pleno frente para tomar la colina de Hacksaw, se encuentra Doss y su compañía. Allí los vemos despedazados, desventrados, mutilados, desfigurados. Sangre y fuego. Alaridos y espasmos. Rabia y dolor. Violencia hasta la médula, literal. Y el bueno de Doss recogiendo uno a uno a los heridos, cuando todos se retiran; el pretendido cobarde muestra su valor trascendente. Recoge incluso a los enemigos. Lo fuerte es que se trata de una historia real. Una batalla inútil, la guerra terminaba unos días después con el bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki.
Gibson tiene la fuerte convicción de que el ser humano es profundamente violento y este pecado cainita solo Dios lo puede redimir. Por eso planta la Biblia en mitad de la batalla. La épica del drama bélico al servicio del mensaje religioso”.

 Ciertamente, Mel Gibson incide en la violencia con una finalidad eminentemente pacifista –como hicieron hace una década los citados Spielberg y Malick–, para demostrar al público actual y a los jóvenes la maldad de toda acción bélica. Y, al mismo tiempo, como pueden aparecer los sentimientos más nobles en plena batalla. Desmond Doss fue un héroe de la II Guerra Mundial, como se nos recuerda con imágenes documentales antes de los títulos de crédito finales, con testimonios también de sus jefes y compañeros. Su sufrida esposa (espléndida la bella Teresa Palmer) murió en 1991, y él (excelente y creíble la interpretación del Andrew Garfield, también protagonista de Silencio) falleció el año 2006; no pudo gozar de su biopic y confirmar si realmente fue así, tal como lo relata el guión original.
            Es posible que se haya exagerado su heroísmo a la secuencia final, cuando vuelve a la lucha aunque es el sabbath que lo prohíbe su religión, porque se lo piden sus compañeros. No obstante, para comprender a esta figura volvemos a citar al profesor de teología Peio Sánchez:
“El personaje de Doss es un loco de Dios. Personajes excéntricos y extravagantes nos hablan de Dios en medio de las difíciles condiciones humanas. Son en general apocalípticos, ya que muestran que, cuando la razón humana está definitivamente perdida, queda la acción sorprendente de Dios”.
        
 Con todo, con un presupuesto de 40 millones de dólares, rodaje en exteriores australianos y en Nueva Gales del Sur, hay que reconocer que Gibson ha dado a luz un film pacifista de gran categoría artística. Ahora esperamos que vuelva a sentar la cabeza en su vida y creencias personales.



domingo, diciembre 11, 2016

PELÍCULAS RECOMENDABLES PARA ESTAS NAVIDADES

El último éxito de Mel Gibson como director

Como cada año, por estas fiestas, aquí va mi lista de títulos en cartel (por orden alfabético), para todos los gustos:

AMOR Y AMISTAD
ANIMALES FANTÁSTICOS Y DÓNDE ENCONTRARLOS
CAFÉ SOCIETY
EL CONTABLE
LA DOCTORA DE BREST
EL EDITOR DE LIBROS
HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE (foto)
LA HISTORIA DE JAN
LA LLEGADA
LUZ DE SOLEDAD
UN MONSTUO VIENE A VERME
PATERSON
REGRESO A CASA
SULLY
VAIANA
YO, DANIEL BLAKE

Véase sinopsis de cada film en http://www.cinemanet.info/category/articulos/

Y Felices Fiestas, con buen cine!


sábado, diciembre 03, 2016

DOS PELÍCULAS POLÉMICAS: "LA REINA DE ESPAÑA" Y "1898. LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS"


Estos días se han estrenado diversos filmes españoles, con el propósito de entrar también a concurso en los Premios “Goya” de nuestra Academia de Cine, y han creado cierta polémica, sobre todo en las redes sociales. Me explicaré brevemente, haciendo una sucinta valoración crítica.

La nueva película de Fernando Trueba, La reina de España, se ha visto afectada por las declaraciones realizadas cuando hace un año recogió el Premio Nacional de Cinematografía y dijo que “no se sentía español”. Eso le ha creado un posible boicot al estreno de un film que ha costado once millones de euros -recibido subvenciones- y sólo obtuvo unos 400.000 en el primer fin de semana de estreno, con más de 300 copias en cartel. Trueba rectificó, diciendo que se refería al nacionalismo, pero no a la nacionalidad española. No obstante, hay que valorar la película por su calidad, no por lo que comentara el director, que asimismo es coproductor y guionista.

La reina de España resulta un homenaje crítico al mundo del cine español de posguerra, muy bien ambientado y espléndidamente interpretado por algunas de nuestras mejores estrellas. Y está perfectamente contextualizado en los años cincuenta, cuando España estaba en plena autarquía y salía del aislamiento internacional, con la llegada de los americanos a rodar en nuestro país -aunque, en realidad, el auge fue en los años sesenta con el “imperio Bronston”- y se construía el Valle de los Caídos con los “perdedores” de la Guerra Civil española.

Sin embargo, lo que le falla a la película -que no es la segunda parte de La niña de tus ojos (1998), ambientada en los rodajes de la Alemania nazi y con el mismo elenco de actores- es el tono. A veces parece una astracanada, otras un thriller político, o un melodrama nostálgico por un mundo que ya desapareció. Con algunas secuencias conseguidas y otras plenas de tópicos, con todo, posee un final antológico: la llegada de Franco (Carlos Areces) al plató y su entrevista con la primera actriz, Penélope Cruz -que casi una simbiosis de Sarita Montiel, Aurora Bautista e Imperio Argentina-, que está interpretando a Isabel la Católica, precisamente la superproducción que le quedó frustrada a Samuel Bronston.

Aunque su película haya “pinchado” de momento en la taquilla, se nota que Fernando Trueba es un cinéfilo, que ama a los cómicos y denuncia la dictadura franquista. Quizá aquí también esté alguna de las razones de la campaña que ha sufrido La reina de España. Ahora bien, sus colegas -él empezó como crítico de cine en El País- tampoco le han sido demasiado favorables.


 Más ambiciosa y menos importante es el remake del film de Antonio Román, Los últimos de Filipinas (1945), una cinta memorable del género histórico propagandístico de la España de Franco, evocando la gesta de la guarnición de Baler, en los estertores del imperio colonial español. La ópera prima de Salvador Calvo es una película bélica, que aprovecha los espléndidos escenarios naturales de Guinea Ecuatorial y Canarias para ofrecer un film-espectáculo un tanto desmitificador del patriotismo de aquel clásico del cine franquista. Como se sabe, a finales del siglo XIX, en la colonia española de Filipinas, un destacamento español fue sitiado en el pueblo de Baler, en la isla filipina de Luzón, por filipinos revolucionarios, durante 337 días. En diciembre de 1898, con la firma del Tratado de París entre España y Estados Unidos, se ponía fin formalmente a la guerra entre ambos países y España cedía la soberanía sobre Filipinas a Estados Unidos. Pero el jefe del destacamento de 57 soldados no se creyó al principio la versión de los periódicos y del enemigo.

1898. Los últimos de Filipinas toma como leitmotiv la entonces célebre canción “Yo te diré”, pero le da otro aire, incluso sensualmente provocador (concesiones que también incurre Trueba, pero cuidando la elipsis). Incluso ofrece un canto al individualismo, de acuerdo asimismo con los tiempos que corren, y de cierta crítica al nacionalismo español. Tampoco queda demasiado bien parado el clérigo protagonista (Karra Elejalde), destacando la interpretación de Luis Tosar como el teniente Martín Cerezo -después condecorado como el “héroe” de Baler-, de Javier Gutiérrez, Carlos Hipólito y el joven Álvaro Cervantes. Los figurantes cumplen su cometido, aunque se hace hincapié en la violencia extrema -pese al fondo antibélico que posee- y en algunas irreverencias. En cambio, no quedan mal parados los insurrectos filipinos, quienes rinden honores a los 33 soldados supervivientes.

Calificada como clásico, la nueva versión de Los últimos de Filipinas acaso no pasará a la historia del cine español, pero podrá recibir algunos “Goyas”, por efectos especiales, la banda sonora de Roque Baños, la fotografía de Álex Catalán  y algún intérprete. Aún es pronto para saber los resultados de la taquilla. Y la crítica le ha sido más favorable que a la película de Trueba.

sábado, noviembre 05, 2016

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA EN COLOR


Con el título catalán de Espanya en dues trinxeres: la Guerra Civil en color (2016), se ha estrenado el largometraje documental de Francesc Escribano y Luis Carrizo. Se trata de un ambicioso film de no ficción, bastante ecuánime, que resume nuestra contienda fratricida en 95 minutos, vista desde los dos bandos de la contienda. Arranca con un breve resumen de la historia de España de la Restauración y la Dictadura de Primo de Rivera, la proclamación de la II República y continúa con el estallido y desarrollo de la Guerra Civil española hasta la consolidación de la Dictadura de Franco al principio de la Guerra Fría.

Pero lo más original de este importante film -que puede gustar a tirios y troyanos- son sus imágenes restauradas y coloreadas con nuevas técnicas, que dan a la película un realismo especial, porque -como dice Francesc Escribano- la voluntad de los que filmaban no era crear imágenes en blanco y negro. El color acerca las imágenes a la gente. Y se apoya en el historiador Hilari Raguer, especialista en el tema, que después de ver el documental manifestó que era como los recuerdos que tenía de niño de la Guerra Civil, que son en color.

Con los nuevos sistemas informáticos, el canal de televisión DMAX estudió el colorido que podían tener los escenarios, las armas y los personajes de aquellos años bélicos, para revivirlos, y la productora catalana Minoria Absoluta y Veo Televisión se lanzaron recuperar imágenes de las filmotecas españolas y extranjeras. DMAX piensa emitir 3 episodios de 44 minutos cada uno por televisión.


A tal fin, los autores siguieron este esquema producción, que evidencia también un trabajo serio de investigación:

1.      Revisión y estudio de todo el material fotoquímico original de los fondos de la Filmoteca Española y de otros archivos internacionales.
2.      Redacción de un guión que explique la Guerra Civil con un tono neutro y contrastado, veraz y didáctico. (Aunque, en mi opinión, la narradora no siempre lo consigue con su tono de voz).
3.      Edición del largometraje en blanco y negro para determinar los planos que finalmente serán incluidos en el corte final de la obra.
4.      Realización de máscaras y coloreado de todos los planos incluidos en el largometraje.
5.      Grabación del off, composición musical y creación de efectos de sonido para la mezcla final de estos tres elementos.


España en dos trincheras (su título de la versión castellana) ha huido, en palabras de Escribano -reconocido documentalistas de TV3, con Luis Carrizo-, de maniqueísmos y de la propaganda. “Estamos demasiado acostumbrados a ver la historia de la guerra con un sesgo ideológico, de buenos y malos. Nosotros nos hemos querido centrar en los hechos, y adjetivar lo mínimo posible. Pasados 80 años -dice- podemos poner la perspectiva desde arriba, que permite ver las cosas de otra manera. Todavía hay miles de cuerpos enterrados en las cunetas, por eso es mejor explicar la Guerra Civil de manera más desapasionada. Tal vez así entenderemos mejor a las víctimas”.


jueves, octubre 13, 2016

EL MÓN JURÍDIC ANGLO-SAXÓ A TRAVÉS DEL CINEMA DE FICCIÓ

El Dret és el sistema de normes que fixen i tutelen una determinada organització de les relacions socials. La Justícia és allò que cal fer segons dret i raó. El cinema és un fenomen artístic que reflecteix el món contemporani i els problemes de la societat. Per això, també ha retratat la judicatura d’ahir i d’avui. Amb aquest nou curs especialitzat pretenem oferir una visió de com les pel·lícules argumentals o de ficció han vist el món judicial durant el segle XX. Cinc clàssics i dos films moderns nord-americans ens expliquen el món jurídic anglosaxó i les diverses funcions del Dret penal i les característiques professionals, que seran comentades pel magistrat Josep Niubò i Claveria.
Aquest curs d’extensió universitària té assignat 1 crèdit de lliure elecció, amb el 80% d’assistència a les sessions i la realització d’un treball específic. També computa les hores de pràctiques del Màster per als alumnes de Doctorat.

Dirigit pels professors Josep Maria Caparrós i Magí Crusells, es desenvolupa seguint el següent programa:

Dimecres, dia 19 d’octubre de 2016 (Aula 311 de la Facultat), 16:00-19:00 
Presentació: Per XAVIER ROIGÉ, Degà de la Facultat de Geografia i Història

I. EL JURAT POPULAR
Doce hombres sin piedad (1957) de Sidney Lumet
Per JOSEP MARIA CAPARRÖS

Dimecres, dia 26 d'octubre (Aula 311), 16:00-19:00
II. EL FISCAL
Anatomía de un asesinato (1959) d’Otto Preminger 
Per FRANCESC SÁNCHEZ-BARBA

Dimecres, dia 2 de novembre (Sala Gran de la Facultat), 16:00-19:00
III. L’ADVOCAT DEFENSOR (1)
Testigo de cargo (1957), de Billy Wilder
Per ENRIC RUIZ

Dimecres, dia 9 de novembre (Sala Gran), 16:00-19:00
IV. EL MAGISTRAT
¿Vencedores o vencidos? (Jutgement at Nuremberg) (1961) de Stanley Kramer
Per ANDREU MAYAYO

Dimecres, dia 16 de novembre (Aula 311), 16:00-19:00
V. L’ADVOCAT DEFENSOR (2)
Matar a un ruiseñor (1962), de Robert Mulligan 
Per SUSANNA TAVERA

Dimecres, dia 23 de novembre (Sala Gran), 16:00-18:30
VI. EL TRIBUNAL MILITAR
Algunos hombres buenos (1992), de Bob Reiner
Per JUAN MANUEL ALONSO

Dimecres, dia 30 de novembre (Sala Gran), 16:00-19:00
Sessió de cloenda: Per CARLES SANTACANA, Director del Departament d’Història i Arqueologia

VII. EL SISTEMA JUDICIAL
Legítima defensa (1997), de Francis Ford Coppola 
Per RICARD MAMBLONA

viernes, septiembre 16, 2016

LA CITA ANUAL CON WOODY ALLEN: "CAFÉ SOCIETY", UNA OBRA ARTÍSTICA DE CATEGORÍA


El gran director neoyorquino vuelve cada año a las carteleras con una película.
Esta temporada se ha superado y nos ha deleitado con una pieza genial


Café Society (2016) es un excelente film, acaso un tanto menor si lo comparamos con otras obras de su prolífica filmografía, pero digno de este maestro del cine, que a los 80 años sigue en forma como creador.

Ante todo, su nueva película es un retrato crítico del mundo hollywoodiense de los años 30, lleno de amor e ironía; y una original evocación de la sociedad de Nueva York durante la Gran Depresión, con el “gran mundo” y los gángsters del período de la “ley seca”. Con una perfecta ambientación de la Meca del Cine y de la Ciudad de los Rascacielos, en plena crisis económica y moral -la fotografía de Vittorio Storaro es muy brillante y la iluminación y el vestuario están cuidados hasta el mínimo detalle-, Woody Allen demuestra que es un auténtico maestro del arte de las imágenes al ofrecer también un agudo estudio de mentalidades de una época plena de miserias y asimismo de esplendor.

Pero, a la vez, Café Society es una comedia romántica, que resulta conmovedora y equilibrada, melancólica y algo triste, donde Jesse Eisenberg hace de su álter ego, y están espléndidos los personajes Kristen Stewart y Blake Liberty, como “partenaires”, y el veterano Steve Carell, en su papel de agente de artistas de Hollywood.  

No obstante, dejemos hablar al propio autor sobre la génesis de su película: “La historia que se cuenta transcurre cuando yo tenía tres a cuatro años, y la ambienté en ese mundo porque soy un gran devoto de la vida social de esa época. Siempre me encantó escuchar historias, algunas que me narró mi padre y otras contadas por escritores y periodistas sobre Café society, un fenómeno en Estados Unidos, que se repitió en todo el mundo. Hoy no saben lo que significa, pero en ese entonces se refería a los cafés en los que se encontraba gente atractiva. En muchos países terminaron cambiando el nombre de la película porque no entienden ese concepto. Pero en Nueva York, y California en menor medida, Café society era un fenómeno muy glamuroso, en el que la gente de la alta sociedad, los directores, los mafiosos y los políticos se reunían en los sitios de moda. Yo leí sobre estos sitios mientras crecía y siempre quise visitarlos, pero fueron desapareciendo (…) Estoy seguro de que en realidad eran sitios mucho menos coloridos que como los imaginaba, como suele ocurrir en la vida. Pero yo leía en las columnas de chismes sobre ellos y así fue como adquirí mis conocimientos sobre el tema”.

Por otro lado, al final del relato, Woody Allen vuelve a los temáticas que parecen preocuparle sobremanera, especialmente en unos diálogos entre el hermano gángster del protagonista y entre él y los padres de ambos. De nuevo aparecen las constantes de la muerte y del Más allá, de la religiones católica y judía, y hasta de la existencia de Dios. Al mismo tiempo, se aprecia en la narración una denodada búsqueda del amor verdadero, imposibilitado por el sentimentalismo, la vanidad, los intereses económicos y la infidelidad.


Acusado de cierto fatalismo en las relaciones humanas -algo más próximo al nihilismo que al cinismo que nos tenía acostumbrados-, esta cita anual de Woody Allen encantará a sus seguidores -que somos muchos- y a los amantes del séptimo arte tradicional, sin efectos especiales. Estamos, pues, ante una obra artística de categoría. 


viernes, septiembre 02, 2016

“REGRESO A CASA”, OBRA MAESTRA DE ZHANG YIMOU: UNA CONTUNDENTE CRÍTICA AL MAOÍSMO


Ayer visioné en el cine Boliche de Barcelona la última película del maestro Zhang Yimou, el más grande realizador chino, que arremete hoy contra el Gobierno de Mao Zedong

Regreso a casa (Coming Home, 2014) ha llegado con retraso a nuestras pantallas. Valientes, como el empresario Alfons Mas, se han atrevido a programarla para los buenos aficionados. Porque este nuevo film minimalista de Yimou resulta una lección de hacer cine. 
En un viaje a Madrid, me tocó como compañera de asiento en el AVE a una diplomática china, y al hablarle de este gran cineasta, vi que era persona non grata para el gobierno comunista. Tuve que recordarle que “recurrieron” a él cuando Steven Spielberg rechazó realizar la ceremonia de los Juegos Olímpicos de Pekín (Beijing) por la represión en la plaza de Tiananmén, en 1989.

En Regreso a casa, el premiado director chino -galardonado en festivales de cine extranjeros, no en la República Popular China, donde ha sido muchas veces censurado- evoca las consecuencias de la llamada Gran Revolución Cultural Proletaria, organizada por el líder del Partido Comunista Chino (PCCh) entre 1966 y 1976, y dirigida contra altos cargos del partido e intelectuales a los que Mao y sus seguidores acusaron de traicionar los ideales revolucionarios, al ser, según sus propias palabras, “partidarios del camino capitalista”. Su principal objetivo, a ojos de sus partidarios, fue el de paliar el llamado “divorcio entre las masas y el partido” que se estaba produciendo en China.



Mao Zedong, apoyado por un sector dirigente del Partido (la denominada Banda de los Cuatro), utilizó una gigantesca movilización estudiantil (los Guardias rojos) para desacreditar al sector derechista, procapitalista (encabezada por Liu Shaoqi, Peng Zhen y Deng Xiaoping), dentro del PCCh. Esta recorrió todo el país, afectando también a las áreas rurales, terminó por extenderse a la clase obrera y, finalmente, a los soldados del Ejército Popular, convirtiéndose en un cuestionamiento generalizado contra las autoridades del Partido, que amenazaba con escapársele de las manos. Este proceso dio lugar a la conformación de comités populares de obreros, soldados y cuadros del PCCh por cerca de la mitad del país, los cuales funcionaban como órganos de doble poder popular en las distintas tareas de administración y gobierno; situación que Mao logró encauzar. Esta situación duró hasta 1976 -año en que murió el dictador-, momento en que un golpe de Estado militar encabezado por Deng Xiaoping, con una dura represión, restauró en el poder a la facción encabezada por él mismo, procedió al arresto de la Banda de los Cuatro  y la vuelta al statu quo, emprendiendo los cambios en la economía que, bajo el nombre de socialismo con características de mercado, iniciarían la vuelta a la economía de mercado capitalista.   
Zhang Yimou no nos cuenta esta historia, sino habla de las repercusiones que tuvo ese triste período en su gran país. Y al mismo, tiempo desmitifica al dictador, especialmente en una secuencia donde tras la representación de una ópera revolucionaria, todos saludan -artistas y público- enfebrecidos con el célebre Libro Rojo de Mao en la mano.
Asimismo, antológica es la secuencia de la detención del protagonista en la estación de ferrocarril, con las imágenes del puente, la búsqueda de su esposa, la persecución de su hija -que había denunciado a su padre- y el continuo paso de los trenes. Un alarde del mejor cine jamás filmado.
La pérdida de la memoria de la protagonista -su antigua “musa” Gong Li, que aún conserva la belleza- es una metáfora genial, que debería recordar el actual Gobierno chino, y me extraña cómo han autorizado esta impresionante película. O no la han entendido, o están abiertos al cambio político.
Como escribe el crítico de La Vanguardia, Lluís Bonet Mojica, “su guión adapta de nuevo una novela de Geling Yan, exitosa escritora china afincada en Estados Unidos y que se inspiró en la historia de su propio abuelo durante la Revolución Cultural. Después de ser recluido en un campo de trabajo, un disidente regresa a su hogar. Pero su esposa (Gong Li) sufre amnesia y ya no le reconoce. La que debe intentar poner orden en la casa es su hija (la joven debutante Zhang Huiwen, una revelación). En los encuentros y desencuentros irán destapándose las verdades ocultas, así como los estragos causados por Mao y su férrea dictadura. Aunque el torrente de imágenes vertidas en la pantalla por Zhang Yimou pueda parecer a veces algo excesivo, Regreso a casa es una gran película.” (“Deseado retorno”, La Vanguardia, 5-VIII-2016, p. 30).
Asistimos así a un espectáculo intimista, a una obra de arte de una belleza inaudita, donde Zhang Yimou demuestra una vez más su madurez como autor, como auténtico creador. No se pierdan este film, y reflexionen con él sobre la caída y el daño moral que han hecho todos los dictadores en la historia de la humanidad. 

jueves, agosto 25, 2016

“EL CASO FISCHER”, UN BIOPIC HISTÓRICO SOBRE LA GUERRA FRÍA


En pleno verano se estrenó una película biográfica sobre unos de los grandes ajedrecistas del mundo, Bobby Fischer (1943-2008). Un film que habla más de la Guerra Fría que del propio campeón mundial de ajedrez

Ciertamente, El caso Fischer (2014) es un relato biográfico producido e interpretado por el popular Tobey Maguire (Spider-Man), y escrito por Steven Knight, alejándose del precedente documental de Liz Garbus, Bobby Fisher contra el mundo (2011), del film argumental de Damian Chapa, Bob Fischer Live (2009), y del más célebre largometraje realizado en 1993 Steven Zaillian, En busca de Bobby Fischer (Cfr. el importante libro de Guillermo Batlle, El ajedrez en la pantalla. 25 films y partidas. Barcelona: Publicacions i Edicions de la Universitat de Barcelona, 2009, pp. 87-89).

Dirigido y asimismo coproducido por Edward Zwick, el autor de películas tan reconocidas como Tiempos de gloria, El último samurái y Diamante de sangre, va más allá de la historia del genio para -a veces a través de imágenes de no ficción- ofrecernos el ambiente de la Guerra Fría, la denodada lucha de las dos grandes potencias durante la segunda posguerra mundial.

Así, la historia de la preparación y del legendario enfrentamiento por el campeonato del mundo entre Bobby Fischer, campeón de ajedrez norteamericano, y el campeón ruso Boris Spassky -duelo que tuvo lugar en 1972-, fue mucho más que un conjunto de partidas para conquistar un campeonato; prueba de ello es que captó la atención televisada de todo el mundo.

El significativo título original del film, Pawn Sacrifice (Sacrificio de peón), ya lo dice todo: el Gobierno estadounidense “sacrificó” a este gran jugador para ganar “la partida” a la Unión Soviética. Un campeón que quedó afectado psicológicamente, con síntomas de paranoia persecutoria, viviendo como un vagabundo y murió exiliado en Islandia, país donde había conquistado su mayor triunfo.

Con todo, veamos la valoración que hace el reconocido crítico de La Vanguardia, Lluís Bonet Mojica: “A pesar de los antecedentes, era necesaria una nueva aproximación que aportase datos y profundizara en el turbulento universo de Fischer. Un trabajo nada fácil, empezando por su infancia, porque su madre, Regina Wender, era judía y militante comunista constantemente investigada por los servicios secretos. Bobby nunca conoció a su verdadero padre y el que ejercía como falso progenitor falleció cuando él tenía nueve años, fomentando odio y rebeldía contra todo y contra todos. La manipulación política y el trasfondo histórico en tiempos cambiantes son elementos que se acumulan sin ser siempre analizados. Porque el gancho comercial de la película no podía ser otro que el legendario duelo ajedrecista entre Fischer y el hasta entonces imbatible jugador soviético Boris Spassky, en tiempos de guerra fría” (Lluís Bonet Mojica, “La excesiva locura del genio”, La Vanguardia, 12-VIII-2016, p. 30).

Bobby Fischer había manifestado: “El ajedrez es una guerra sobre un tablero y el objetivo es aplastar la mente del adversario”. De ahí el interés de los gobiernos USA y URSS en “utilizar” a sus jugadores, aunque los “peones” quedaran “sacrificados”. 

jueves, julio 28, 2016

15 PELÍCULAS PARA ESTE VERANO


Como cada período estival, recomiendo una serie de filmes recientes que pueden gustar al público aficionado. No repetimos los títulos de las listas anteriores.
He aquí, por orden alfabético, mi selección de estrenos del verano’2016:


BUSCANDO A DORY

EL CASO FISCHER

LA CLASE DE ESGRIMA

UN DOCTOR EN LA CAMPIÑA

FÁTIMA

FRANCOFONÍA

HEIDI

EL HOMBRE QUE CONOCÍA EL INFINITO

EL ÍDOLO (THE PROGRAM)

MAYO DE 1940

MI AMIGO EL GIGANTE

MI PANADERÍA EN BROOKLYN

1944

REGRESO A CASA

SI DIOS QUIERE

¡Y felices vacaciones, con buen cine!

miércoles, julio 13, 2016

“MI PANADERÍA EN BLOOKLYN”, EXCELENTE COMEDIA ROMÁNTICA DE GUSTAVO RON


Uno de los cineastas más relevantes del Joven Cine español del nuevo milenio, 
Gustavo Ron, nos ha sorprendido con su tercer largometraje de ficción. 
Una valiosa película que vale la pena visionar


My Bakery in Blooklyn (2016) es una coproducción hispano-norteamericana bastante alejada de las comedias del cine español en boga, donde la sal gruesa, el mal gusto y la falta de ingenio creador son características habituales.
Gustavo Ron (Madrid, 1972), que se diplomó en London International Film School y rodó en inglés su segunda película, Vivir para siempre (Ways to Live Forever, 2010), continúa con esa puesta en escena que le singulariza como autor: un guión original perfectamente estructurado, una cuidada fotografía y de alta calidad estética, una banda sonora y musical excelente o, sobre todo, la frescura y espontaneidad de los jóvenes intérpretes, con personajes muy bien construidos, lo cual que manifiesta su dominio en la dirección de actores y en la medida concepción fílmico-creadora.
Veamos, si no, cómo ha valorado este film una pedagoga cinematográfica, la profesora María Ángeles Almacellas: “Mi panadería en Brooklyn es una comedia coral, que, alrededor del divertido conflicto por la supervivencia de la panadería –con escena de lucha de tartas incluida–, desarrolla tres chispeantes historias de amor. Pero, como cabía esperar del Gustavo Ron de Vivir para siempre, la película tiene un fondo que da que pensar, si bien, en este caso no con lágrimas sino con sonrisas. Vivian comprende tarde el significado del ruego de amor de Isabelle, con la gravedad que le confiere el instante del último hálito de vida. Lo que da fuerza para resistir los embates y las contrariedades no es la mera suma de fuerzas, ni lo que da sentido a la vida es marcar líneas divisorias entre las personas, sino la unión personal, las relaciones humanas cálidas y generosas. El egoísmo y el egocentrismo son destructivos y llevan a la confrontación, aunque sea a tartazo limpio; la generosidad de pensar en el otro inunda el entorno de alegría y felicidad. Sin embargo, no se trata de una película ‘moralizante’, sino sencillamente una historia con fondo humano, al más puro estilo del cine de Capra. La conclusión no está en el film, sino en el espectador. El guion tiene, además, un punto de locura y una gran dosis de magia, que le da un aire de sugestivo cuento de Navidad. Por otra parte puede recordarnos a Ernst Lubitsch –también la tienda hace esquina– y hasta a Woody Allen rindiendo homenaje a su ciudad. Pero, sobre todo, es un canto de amor de Gustavo Ron al cine, al hombre, a la vida”.
Personalmente, he visto en el tercer largometraje de Gustavo Ron una continuidad estilística con su asimismo valorada ópera prima, Mía Sarah (2006), pero aquí mucho más depurada y madura. Estamos ante un auténtico cinéfilo –de ahí que esta cinta resulte un tanto minoritaria–, cuya realización no sólo me ha evocado el cine de Frank Capra, sino la obra etnográfica y de estudio de mentalidades de Éric Rohmer y hasta a un Woody Allen ingenioso pero en positivo, con un toque macrabro a lo Hitchcock. Además, el film posee cierto carácter autobiográfico o, al menos, como recuerdo de la labor de su autor en la hostelería, de la que procede por tradición familiar.
No obstante, dejemos hablar a Gustavo Ron: “Nací en una familia de hosteleros y he aprendido desde pequeño el negocio de los restaurantes, los hoteles, las panaderías y las cafeterías. Mi vida siempre ha estado vinculada a la hostelería de la misma forma que lo está al cine. Siempre he entendido ambos negocios de una forma similar. He trabajado en cocina y en sala, como camarero y ayudante de cocina. Conozco personalmente la gestión de un restaurante y de una panadería. He dirigido varios y he llegado a abrir mis propios negocios; conozco el éxito y el fracaso. Viví en primera persona la apertura de la primera panadería ‘gourmet’ en Barcelona. Si sustituyen las palabras ‘hostelería’, ‘restaurante’, ‘hotel’ o ‘panadería’ por ‘producción’, ‘película’ o ‘director’, el resultado seguiría siendo mi historia, pero esta vez en el capítulo cinematográfico. Este quizá es el motivo principal por el que creo que he podido aportar muchísima experiencia personal a Mi panadería en Blooklyn”.
Rodada en excelentes escenarios naturales neoyorquinos –junto al famoso puente de Brooklyn– y finalmente en Valencia, con unos actores excepcionales, especialmente las tres principales protagonistas, Aimee Teegarden, Krysta Rodríguez y Blanca Suárez, con sus “partenaires”, posee una espléndida factura artística que puede hacer de este film una cult movie. Como algunas películas de Isabel Coixet –otra representante del Joven Cine español–, realizadas también en inglés y en el extranjero, nadie diría que My Bakery in Brooklyn está concebida y dirigida por un autor autóctono.
En definitiva, Mi panadería en Blooklyn es mucho más que una simpática comedia coral, romántica y sentimental; va dirigida a los amantes del buen cine, une lo clásico con la modernidad y logra que el espectador reflexione libremente y salga feliz de la sala de proyección. Es obvio que ésta es otra de las voluntades de expresión del propio Gustavo Ron: “Es una película para relajarse y disfrutar, para reírse y relamerse. Estoy seguro de que la gran mayoría de gente que vaya a verla saldrá con unas ganas locas de regalarse un dulce para saborear el recuerdo de la película de vuelta a casa”. 

lunes, julio 11, 2016

JOSEP MARIA CAPARRÓS, PATRONO DE HONOR DE LA FUNDACIÓN AULA DE CINE COLECCIÓN JOSEP M. QUERALTÓ


El pasado viernes, recibí de esta Fundació -que proyecta crear un Museu de Cinema en Barcelona- una generosa distinción profesional. A continuación, reproduzco la crónica que la Secretaria de esta entidad, Maria Lluïsa Pujol, publicó en su web institucional

El pasado 8 de julio, Josep Maria Caparrós, Catedrático emérito de Historia Contemporánea y Cine de la Universidad de Barcelona (UB), fue nombrado Patrono de Honor de la Fundación Aula de Cine Colección Josep M. Queraltó (FACCJMQ). El acto de entrega del diploma tuvo lugar en la última sesión, en la categoría de cine, de los cursos de verano “Els juliols” de la UB (“Memòria històrica i Cinema: dels seus orígens a la Guerra Civil espanyola”), ante la presencia de la Dra. Lourdes Cirlot, Vicerrectora de Relaciones Institucionales y Cultura de la UB, Josep M. Queraltó, coleccionista, técnico de cine y presidente de la FACCJMQ, y Juan Mariné, director de fotografía, restaurador fílmico y también Patrono de Honor de la Fundación.

Pasión por la historia y el cine 

Doctor en Filosofía y Letras (1980) y profesor de la Universidad de Barcelona (UB) desde 1982, Josep Maria Caparrós fundó el Centre d’Investigacions Film-Història en 1893. Desde el año 1991, es editor de la revista “Filmhistoria”. Es miembro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, la Acadèmia del Cinema Català, la Asociación Española de Historiadores del Cine y de la Associació Catalana de Crítics i Escriptors Cinematogràfics. Es autor de más de 40 libros especializados, entre los últimos publicados cabe citar 100 grandes directores de cine (1994, 2.ª ed. 1995), 100 películas sobre Historia Contemporánea (1997, 2.ª ed. 2004), La guerra de Vietnam, entre la historia y el cine (1998), Historia del cine americano (2002, 2.ª ed. actualizada 2013), La cuestión irlandesa y el IRA: Una visión a través del cine (2003, 2.ª ed. actualizada 2012), Historia del cine europeo (2003, 2.ª ed. 2007), Historia del cine español (1999, 2.ª ed. actualizada 2007), Guía del espectador de cine (2007, 2.ª ed. 2012), Woody Allen, barcelonés accidental (2008), Historia del cine mundial (1990, 2.ª ed. actualizada 2009) y 100 documentales para explicar Historia (2010). Antiguo crítico cinematográfico (en el semanario “Mundo” y las revistas “Cinestudio” y “Nuestro Tiempo”), fue vicepresidente de la International Association for Media and History (IAMHIST, Oxford) de 1987 a 1993, impartiendo cursos de historia del cine español en universidades estadounidenses y en Gran Bretaña. En 1992 fue el director científico del Congreso Internacional Guerra, Cinema i Societat, organizado por la UB. En el año 2007, el Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC, Madrid) le otorgó la medalla a la mejor labor literaria y periodística por toda su trayectoria profesional. Sus dos últimas exposiciones comisariadas fueron: Cinema en temps de guerra, exili i repressió (Memorial Democràtic), para la Generalitat de Catalunya; y La mirada del samurái: Los dibujos de Akira Kurosawa (Alhóndiga Bilbao / Museo ABC), como director en España del Año Kurosawa 2010. En 2012 fue convocado por la revista británica “Sight & Sound” para seleccionar las diez mejores películas de todos los tiempos.

Son también Patronos de Honor, además del citado Juan Mariné, el director de fotografía Tomàs Pladevall, la diseñadora de vestuario Yvonne Blake, la Universidad de Barcelona, el actor Emilio Gutiérrez Caba, el director de Antaviana Films y técnico de postproducción y 3D, Josep M. Aragonés, la abogada y asesora jurídica de la ECAM, Ana Arrieta, el historiador y profesor en la Universidad de Lyon, Jean Claude Seguin, y la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.



Sólo me resta agradecer a los dirigentes de esta Fundación, también a su vicepresidente Jordi S. Bonet, este gran diploma, que ya está colgado en mi despacho personal. ¡Triunfaremos con el futuro Museo!

viernes, julio 08, 2016

PELÍCULAS RECOMENDADAS SOBRE LA IGLESIA Y LA RELIGIÓN CATÓLICA





El historiador Javier Paredes, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Alcalá de Henares, me pidió hace unas semanas un listado de filmes recomendables para que sus alumnos trabajaran en la asignatura que imparte este gran colega. Todos estos títulos están editados en DVD. Ahora hago pública la lista por orden de años de producción.

 
EL CARDENAL (1963)
BECKET (1964)
EL TORMENTO Y EL ÉXTASIS (1965)
UN HOMBRE PARA LA ETERNIDAD (1966)
LAS SANDALIAS DEL PESCADOR (1968)
ESCARLATA Y NEGRO (1983)
LA MISIÓN (1986)
JUAN XXIII. EL PAPA DE LA PAZ (2002)
TERESA DE CALCUTA (2003)
KAROL (2005)
EL NOVENO DÍA (2004)
EL GRAN SILENCIO (2005)
VISIÓN (2009)
POPIELUSZKO. LA LIBERTAD ESTÁ EN NOSOTROS (2009)
DE DIOSES Y HOMBRES (2010)
LA ÚLTIMA CIMA (2010)
EL RITO (2011)
ENCONTRARÁS DRAGONES (2011)
CRISTIADA (2012)
UN DIOS PROHIBIDO (2013)
EL APÓSTOL (2014)
LA HISTORIA DE MARIE HEURTIN (2014)
FRANCISCO. EL PADRE JORGE (2015)
POVEDA (2016)

sábado, julio 02, 2016

Els Juliols de la UB: MEMÒRIA HISTÒRICA I CINEMA: DELS SEUS ORÍGENS A LA GUERRA CIVIL ESPANYOLA



Com altres anys, el Centre d’Investigacions Film-Història de la secció d’Història Contemporània i Món Actual del nou Departament d’Història i Arqueologia de la Universitat de Barcelona ha organitzat un curs especialitzat dins del marc d’Els Juliols de la UB.

Enguany ha estat coordinat per Magí Crusells i se celebra del 4 al 8 del mes de juliol, de 9:30 a 14:00 a l’Edifici Històric de la UB (Aribau 2, Aula 1.3).

Aquest curs reflexiona sobre la contribució del cinema a la representació de la memòria històrica en dos moments claus de la història del setè art: els inicis i el període de la Guerra Civil espanyola, vuitanta anys després. 

El material filmat com a font històrica i com a suport de l’imaginari col·lectiu constitueix un gran relat que pot ajudar a la recuperació d’aquesta memòria, atès que el cinema sempre reflecteix, millor o pitjor, la societat i les mentalitats d’una època. 

El programa és el següent:

Dilluns, 4 de juliol:
1.      El cinema és una eina vàlida per aprendre història?
Per Josep Maria Caparrós, catedràtic emèrit d’Història Contemporània i Cinema
2.      La memòria histórica i el discurs fílmic
Per Francesc Sánchez Barba, professor associat d’Història Contemporània i director adjunt del Centre d’Investigacions Film-Història

Dimarts, dia 5:
3.      Els orígens dels cinema. La Fundació Aula de Cine Col·lecció Josep M. Queraltó
Per Josep M. Queraltó & Jordi S. Bonet, president i vicepresident de la Fundació Aula de Cinema Col·lecció Josep M. Queraltó
Projecció del documental JMQ: a la recerca d’un somni (Antoni Verdaguer, 2014)

Dimecres, dia 6:
4.      La Guerra Civil espanyola 80 anys després
Per Andreu Mayayo, catedràtic d’Història Contemporània i vicedegà de la Facultat de Geografia i Història

Dijous, dia 7:
5.      Testimoni d’un temps: Joan Mariné, una vida al servei del cinema
Per Joan Mariné, director de fotografia i restaurador de pel·lícules des de la II República a l'actualitat
Projecció del documental Cinema en temps de guerra (Bartomeu Vilà, 2014). 

Divendres, dia 8
6.      La Guerra Civil espanyola a través del cinema
Per Magí Crusells, professor associat d’Història Contemporània i director del Centre d’Investigacions Film-Història (UB).