martes, abril 18, 2017

El Centre d’Investigacions Film-Història de la UB colabora en el BCN Film Festival-San Jordi



La próxima fiesta de Sant Jordi traerá de la mano un nuevo festival para la ciudad de Barcelona: el Primer Festival Internacional de Cine de Barcelona-Sant Jordi (www.bcnfilmfest.com), que se celebrará entre el 21 y el 28 de abril en los Cinemes Verdi del barrio de Gràcia de Barcelona.

El nuevo certamen, organizado por Espectarama (Cinemes Verdi) y el Festival Educacine (DeCine21), pretende convertirse en un punto de encuentro imprescindible para el público de Barcelona. Un festival que nace, igual que la emblemática fiesta de Sant Jordi, con un carácter popular y abierto a todos los públicos y a todo tipo de géneros. El director de programación es el crítico de cine José María Aresté.

Con la colaboración del Centre d’Investigacions Film-Història (www.filmhistoria.com), el BCN Film Festival-Sant Jordi está formado por cinco secciones: Oficial, con las películas adscritas al tema central del certamen: Cine-Historia-Literatura; Cinema amb Gràcia, con una selección de comedias agrupadas en una sección que rinde homenaje al barrio de Gràcia; Zona Oberta, en la que el Festival se abrirá a otros tipos de películas y públicos, que no encajarían en las anteriores secciones; Imprescindibles, que proyectará cuatro obras maestras de la historia del cine seleccionadas por el “padrino del festival”, que este año recae en el historiador y cineasta Bertrand Tavernier; y Exhibition On Screen, que presentará una selección de documentales de calidad sobre grandes pintores de todos los tiempos.

Entre los 35 films que se exhibirán destaca la película que inaugurará el certamen: Norman, el hombre que lo conseguía todo, de Joseph Cedar, que presentará el propio director y el protagonista, Richard Gere, cuya proyección tendrá lugar el día 21 de abril. También se proyectarán títulos inéditos, como Los últimos días del artista (Afterimage), la última película que rodó el maestro Andrzej Wajda justo antes de morir, que introducirá el catedrático emérito de la UB y fundador del Centre d’Investigacions Film-Història, Josep Maria Caparrós, y mantendrá un coloquio al final; Su mejor historia (Their Finest), de Lone Scherfig, cuyo coloquio correrá a cargo de Juan Manuel Alonso, profesor de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y miembro del Centre Film-Història ambas están programadas para el martes 25 de abril; y las también históricas Churchill, con la presencia de su realizador, Jonathan Teplitzky, que comentará Francesc Sánchez Barba, director adjunto del Centre Film-Història y profesor de Historia Contemporánea (UB), cuya première mundial está prevista para el miércoles 26; y Una bolsa de canicas (Un sac de billes), de Christian Duguay, coloquio que irá a cargo del doctor Rafael de España, cofundador del Centre Film-Història, que se proyectará el jueves 27. En la sesión de clausura, viernes 28 de abril, se estrenará Día de patriotas, de Peter Berg, film sobre el atentado del Maratón de Boston, en 2013, y se concederán los premios del certamen. 


Patriots Day, la película de clausura

domingo, marzo 26, 2017

"INCIERTA GLORIA", UNA VISIÓN SESGADA DE LA GRAN NOVELA DE JOAN SALES



Hace más de veinte años, a través del hoy desaparecido escritor Carlos Pujol, me llegó el encargo de asesorar la posible adaptación cinematográfica de esta obra catalana de Joan Sales, considerada como una de las mejores novelas europeas del siglo XX. Hablé con la viuda del escritor, y quería que se respetase el texto de su marido. Me leí el original de Incerta glòria, en los dos volúmenes editados por Edicions 62/la Caixa (1981), y me impresionó. Pero al final no se llevó a la pantalla. Si no recuerdo mal, el director iba a ser Francesc Bellmunt. Y la viuda de Sales, Núria Folch i Pi, falleció en el año 2010.

Ahora se ha estrenado la versión producida por Isona Passola y dirigida por Agustí Villaronga (Palma, 1953), y me ha defraudado. No está a la altura de la novela del gran escritor y editor, republicano y católico. Incierta gloria no ha sido sintetizada por el cineasta mallorquín; más bien ha sido sesgada: omite a uno de los personajes centrales, el seminarista Cruells, dejando a los otros protagonistas -la Carlana, Lluís de Brocà, Trini y Juli Soleràs- sólo en el marco de la Guerra Civil española -concretamente en el año 1937, haciendo hincapié en el aspecto más sórdido, como hiciera en Pa negre (2010)- y elimina la parte más filosófica del libro original, cuyo profundo dramatismo, moralidad y calidad o estilo literario ha sido comparado con Fiódor Dostoievski, Georges Bernanos, François Mauriac o Graham Greene.

¡Qué lejos está la película de Villaronga de esos autores! Además, quién no haya leído la novela se encuentra con los personajes casi de golpe, sin apenas contextualización y descripción psicológica, y asiste sorprendido a la tragedia. Aun así, cabe reconocer la espléndida ambientación del frente de Aragón y la Barcelona de aquellos años (Plaza Palau, Hospital de Sant Pau, los bombardeos a la Ciudad Condal), al igual que la convincente interpretación de Núria Prims como la Carlana, Marcel Borràs como el teniente Lluís, Bruna Cusí como Trini, y Oriol Pla como Soleràs, aunque un tanto desdibujado. Por otra parte, Agustí Villaronga incluye una cruda escena erótica y algunos desnudos complacientes y obscenidades que no salían en el texto original; posibilidad que antaño la viuda de Joan Sales quería que yo me encargara de evitar, además de que se respetara el espíritu del libro.


Sin embargo, ante su incompleta traducción de la novela, el director se defendió así: “A mí particularmente no me interesa tanta disquisición cristiana ni tanta duda existencialista sobre la bondad que enarbola Cruells. Por eso eso sería partidario de fundir los dos personajes a favor de Soleràs”. Y también manifestó: “Filmar un proceso intelectual de personajes que hacen disquisiciones morales, metafísicas y religiosas, como es el caso, es muy difícil, siempre has de ir a los diálogos y corres el peligro de hacer una cosa pesada y poco reflexiva. El cine no es el espacio adecuado para este tipo de reflexiones… Se me hace muy difícil reflejar en imágenes el aspecto intelectual de la obra”. (Cfr. Bernat Salvà, Entrevista a Agustí Villaronga, en El Punt Avui, 15 de marzo de 2017, p. 34).

Sí el crítico y profesor Àngel Quintana escribió en el mismo diario catalán una aguda reseña titulada Sense el rerefons catòlic, donde dice que “el paso del drama existencial a la tragedia sexual provoca algunos desniveles en la película”, el también especialista Peio Sánchez termina afirmando en su crítica del film: “La disculpa no es la dificultad llevar al cine una obra de 700 páginas que necesitan ser aligeradas. Ni la solución es despojar a los personajes de su verdadera hondura dramática para traspasarlos a la dificultad de amar en tiempos de cólera y de salvar a un niño en medio del desastre. Incierta gloria se merecía algo más y no un simple cirujano de encargo. Hay en nuestra cultura un vértigo, que podemos llamar indiferencia, al abismo y a las profundidades. La novela sigue esperando al lector con la misma actualidad, la película ya es obsoleta.” (Cfr. Incierta gloria: “traduttore, traditore”, en Catalunya Cristiana, 26 de marzo de 2017, p. 26).  

Francamente, si Joan Sales (1912-1983) y su viuda -Núria Folch- pudieran levantar la cabeza, no aplaudirían.

viernes, marzo 17, 2017

"EL PASADO COMO PRESENTE", NUEVO LIBRO SOBRE CINE HISTÓRICO


La web oficial de la Universitat de Barcelona acaba de publicar la siguiente noticia -ilustrada con la cubierta del libro- que reproducimos a continuación

Para Josep Maria Caparrós, catedrático emérito de Historia Contemporánea y Cine de la Universidad de Barcelona, las películas son testimonio de la sociedad de ayer y de hoy. Este es el punto de partida de su último libro, El pasado como presente. 50 películas de género histórico, que repasa el período comprendido entre la independencia de Estados Unidos y la caída del muro de Berlín a través de diferentes títulos: desde El patriota (2000) a Good Bye, Lenin! (2003). La obra, de la Editorial UOC, pertenece a la colección «Filmografías esenciales», que dirige Jordi Sánchez Navarro, profesor de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la Universidad Abierta de Cataluña.
Es posible entender el cine de muchas formas distintas. Caparrós reivindica el cine como un conjunto de documentos visuales que pueden transformarse en testimonios históricos. «Cuando los filmes evocan el pasado, lo hacen desde el presente en que fueron concebidos, del mismo modo que los espectadores viven en presente las películas que ven sobre el pasado. Además, cuando retratan el presente, al poco tiempo se transforman en pasado», explica. Las creaciones cinematográficas que se dan cita en el libro se han convertido en el espejo de una época, ya que evidencian cómo eran las personas que participaron en ellas y la sociedad en la que nacieron.
Josep Maria Caparrós Lera es profesor de la UB desde 1982 e impulsor —con su manual 100 películas sobre Historia Contemporánea (Alianza, tres ediciones)— de la asignatura Historia Contemporánea y Cine, que creó en el curso 1995-1996 y que ha sido modelo para otras universidades españolas —País Vasco, Granada— y latinoamericanas —Santiago de Chile, Santo Domingo. Actualmente, imparten esta asignatura dos de sus colaboradores principales, Magí Crusells y Francesc Sánchez Barba. Discípulo de Miquel Porter, primer catedrático de Cine de la UB, Caparrós fundó en 1983 el Centro de Investigaciones Film-Historia, que ha dado origen a una colección de libros publicados por Edicions de la Universitat de Barcelona, con veinte títulos hasta el momento. Además, desde 1991 edita una revista especializada de la UB, Filmhistoria. Durante estos años ha dirigido veinte tesis doctorales y ha publicado  más de cuarenta libros sobre cine. Miembro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España y de la Academia del Cine Catalán, también lo es de la Federación Internacional de Prensa Cinematográfica (FIPRESCI, Múnich). En 2012, la revista inglesa Sight & Sound lo convocó para elegir las diez mejores películas de todos los tiempos y, posteriormente, la revista Caimán Cuadernos de Cine, para seleccionar los diez mejores filmes del cine español. Asimismo, Caparrós ha sido comisario de tres exposiciones sobre el séptimo arte. En septiembre de 2014, con los profesores Crusells y Sánchez Barba, organizó en la Facultad de Geografía e Historia de la UB el IV Congreso Internacional de Historia y Cine: «Memoria histórica y cine documental», cuyas actas ya han visto la luz en un libro de Edicions de la Universitat de Barcelona.


martes, febrero 28, 2017

UNOS "OSCAR" POLÉMICOS


Entre críticas al presidente Trump, la reivindicación a los artistas negros y un fallo garrafal en la entrega del Oscar a la Mejor película, transcursió una gala llena de glamur y polémica

Ciertamente, seis estatuillas doradas fueron para afroamericanos -ausentes en la pasada edición-, mientras la favorita con 14 nominaciones sólo se fue con otras seis: La La Land obtuvo los premios al Mejor director (Daniel Chazelle, 31 años), Mejor actriz (Emma Stone). Además de los correspondientes a las mejores fotografía, diseño de producción, banda sonora y canción (City of Stars), tema principal del film, con John Legend cantando solo al piano. La ciudad de las estrellas es un musical convencional, que partía como facvorito por homenajear este gran género.

Sin embargo, el Oscar a la Mejor película -tras el traspiés de Warren Beatty y Faye Dunaway, los ya veteranos de Bonnie y Clyde, en la proclamación- fue para un film alternativo, Moonlight, que narra la dura vida de un traficante de drogas homosexual, cuyo protagonista de color, Mahershala Ali, obtuvo el galardón al Mejor actor secundario; al igual que la afroamericana Viola Davis por su gran interpretación en Fences, con un discurso entre lágrimas que fue uno de los momentos más emotivos de la gala.

Otro drama durísimo, Manchester frente al mar, se llevó el Oscar al Mejor actor, Casey Affleck, y al mejor guión original, escrito por el propio director, Kenneth Lonergan. Por su parte, Mel Gibson tuvo que conformarse con dos Oscar técnicos por su Hasta el ultimo hombre: mejores montaje de imágenes y sonido; mientras Martin  Scorsese se fue de vacío con su obra maestra Silencio. Le iría mejor al canadiense Denis Villeneuve, que ganó el galardón a las mejores mezclas de sonido por La llegada. Asimismo, el film español Timecode, de Juanjo Giménez, tampoco obtuvo la estatuilla dorada al Mejor cortometraje al que aspiraba, que fue para la producción húngara Mindenski (Cantar).

El iraní Asghar Farhadi, ausente en la gala como protesta por la prohibición de entrar en Estados Unidos a ciudadanos de diversos países musulmanes, se llevó el Oscar a la Mejor película de habla no inglesa por El viajante. Curiosamente, hace cinco años ya ganó otro por Nader y Simin, una separación. El premio al Mejor documental ha sido para el film O. J.: Made in America, una producción de siete hores sobre O. J. Simpson, estrella de futbol americano acusada del asesinato de su esposa.

El presentador de esta 89 edición, Jimmy Kimmel, reivindicó a la gran actriz Meryl Streep -“sobrevalorada”, según Donald Trump-, que, nominada por veinte vez por Florence Foster Jenkins, fue ovacionada por el público asistente al Kodak Theatre. Pero se quedó sin conseguir la cuarta estatuilla; como también perdió la favorita Natalie Portman, por su gran interpretación de Jackie, el espléndido biopic sobre Jacqueline Kennedy.

Pienso que no ha sido un año brillante faltan mejores películas y más profesionalidad en la entrega de premios. Hollywood, la vieja Meca del Cine, tiene que apuntar más alto en valores artísticos y humanos.


lunes, febrero 06, 2017

UNOS PREMIOS "GOYA" REIVINDICATIVOS



El actor Davi Rovira, con su gracejo habitual, fue por tercera vez el maestro de ceremonias de la 31 edición de los Premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España

Los “Goya” de este año, como sucedió la semana pasada con los “Gaudí” catalanes, fueron para Un monstruo viene a verme, de Juan Antonio Bayona, el joven director barcelonés a quien llaman J: nueve estatuillas. Fue galardonado como Mejor director, y obtuvo los premios a los Mejores Fotografía, Música original, Dirección artística, Montaje, Efectos especiales, Dirección de producción, Sonido y Maquillaje/Peluquería. Todo un éxito para esta espléndida película.

No obstante, el “Goya” al Mejor film fue para el debutante Raúl Arévalo, por Tarde para la ira, actor que también ganó la estatuilla al Mejor director novel y Mejores guión original y Actor de reparto (Manolo Solo). Se trata de un thriller asfixiante y vengativo, que cuenta con una atmósfera personalísima y demuestra que este joven intérprete también saber ponerse detrás de la cámara. Los otros dos thriller premiados, más históricos, se tuvieron que conformar con menos galardones: El hombre de las mil caras, de Alberto Rodríguez, ganó a los Mejores guión adaptado y Actor revelación (Carlos Santos); y Que Dios nos perdone, de Rodrigo Sorogoyen, al Mejor actor protagonista (Roberto Álamo).

La actriz Emma Suárez derrotó a sus antagonistas con un doblete: Mejor actriz por Julieta, de Pedro Almodóvar; y Mejor actriz de reparto por La próxima piel, de Isaki Lacuesta e Isa Campo, que ya fue premiada como Mejor película catalana. Mientras que la Mejor canción fue para la también debutante actriz Sílvia Pérez Cruz, con “Ay, Ay, Ay”, de Cerca de tu casa, de Eduard Cortés, que nos cantó reivindicativamente. Y la Mejor actriz revelación fue para Anna Castillo, por El olivo, de Icíar Bollaín, que le hizo derramar lágrimas de emoción.

Los “Goya” a las películas extranjeras fueron para Elle, de Paul Verhoeven, Mejor film europeo; y El ciudadano ilustre, de Mariano Cohn y Gastón Duprat, Mejor película iberoamericana, que también aspiran al Oscar. Y ya que hablamos de los premios de la Academia de Hollywood, del excelente corto de Juanjo Giménez obtuvo la estatuilla que piensa revalidar con el premiado Oscar al Mejor cortometraje en representación de España.

La parte más reivindicativa -aparte de las intervenciones del presentador, demandando más presencia de mujeres en la dirección de filmes y de personajes femeninos- estuvo en los discursos de Ana Belén -“Goya” de Honor- y en la presidencia de la Academia Española. La directora artística Yvonne Blake -actual presidenta de la entidad- estuvo muy comedida en su defensa del cine autóctono; pero el vicepresidente Mariano Barroso pasó cuentas al Gobierno: manifestó que el Estado recaudó 28 millones de euros en el 2016 en concepto de IVA por las películas españolas, de los 109 millones de caja que hizo el cine nacional, con 18 millones de espectadores, y reclamó “una nueva actitud a las autoridades hacia nuestra cinematografía” y “un pacto de Estado sobre el cine” por parte de los partidos políticos. El ministro de Cultura y portavoz del Gobierno del PP, Íñigo Méndez de Vigo, se llevó en la cartera la propuesta.


lunes, enero 30, 2017

"UN MONSTRUO VIENE A VERME" TRIUNFA EN LOS PREMIOS GAUDÍ


Ayer tuvo lugar la IX gala de los Premios “Gaudí”, que concede la Academia del Cinema Català, con la asistencia del mundillo cinematográfico de esta autonomía disidente.

La gran triunfadora de la noche fue una película no realizada en lengua catalana: Un monstruo viene a verme, de J. A. Bayona, el joven cineasta que ya triunfó en anteriores convocatorias -también con los Premios “Goya” de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España- con sus dos anteriores filmes, El orfanato y Lo imposible. Estamos, por tanto, ante el realizador barcelonés (41 años) de mayor relevancia, pues ha sido contratado por la Meca del Cine para dirigir la nueva saga de Parque Jurásico.

Aunque esta original y sugerente obra de Bayona se ha llevado los principales galardones (ocho): Mejor película en lengua no catalana, Mejor director, fotografía, dirección de producción, dirección artística, montaje, sonido y efectos visuales; también ha sido premiada como Mejor película y Mejor guión en idioma autóctono La propera pell, de Isaki Lacuesta e Isa Campo, con el estilo independiente de caracteriza al primer autor y algunas concesiones a la comercialidad. Asimismo, Emma Suárez ha ganado el galardón a la Mejor actriz por su interpretación en este film, y Eduard Fernández por su papel de Paesa en El hombre de las mil caras.

Y entre los otros galardones, cabe destacar la Mejor música original para Sílvia Pérez Cruz, por Cerca de tu casa; el Mejor cortometraje para Timecode, de Juanjo Giménez, que tras la “Palma de Oro” de Cannes va a por el “Goya” y el Oscar de Hollywood, para los que ha sido nominado; y el documental Alcaldessa, dirigido por Pau Faus. Mientras el vanguardista Albert Serra sólo obtuvo dos Gaudí por su innovador La mort de Lluís XIV: Mejor vestuario y Mejor maquillaje y peluquería.

La presidenta de la Academia, la productora Isona Passola, reivindicó el cine catalán en unos momentos de crisis, en pleno proceso independentista, junto al president de la Generalitat, Carles Puigdemont, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y la presidenta del Parlament autonómico, Carme Forcadell.



jueves, enero 19, 2017

EL REGRESO DE MEL GIBSON COMO DIRECTOR: "HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE"


Considerada como una de las películas más religiosas de los últimos tiempos junto con Silencio de Martin Scorsese–, se trata de una película del género bélico con un claro contenido espiritual.

Mel Gibson solo detrás de la cámara
            Este famoso actor y premiado realizador (Nueva York, 1956) ya fue objeto de un amplio comentario con motivo de La Pasión de Cristo (2004), también solo dirigida y no interpretada por él. En la década anterior había sido “oscarizado” por Braveheart (1995), y antes de entrar en una crisis personal realizó Apocalypto (2006) sobre el Imperio Maya. Su estilo y postura radical se llevó muchas críticas, pero todos reconocieron que sabe hacer cine de veras.
            Ahora lo ha demostrado de nuevo con Hacksaw Ridge (2016) –título original–, donde cuenta la verdadera historia de Desmond Doss, un joven protestante, de la iglesia adventista del Séptimo Día, que se alista al Ejército estadounidense tras el ataque a Pearl Harbor por patriotismo.

Un biopic sobre un objetor de conciencia
            Todo el cine dirigido por Mel Gibson posee un mensaje cristiano comprometido. En este caso, iniciada la intervención norteamericana en la Segunda Guerra Mundial, el soldado Doss plantea en el campamento su objeción de conciencia, que solo irá a la conflagración bélica para salvar vidas, como ayudante del servicio de sanidad. Actitud que crea una conmoción en la compañía a la que ha sido destinado, y está a punto de ser expulsado del Ejército USA.
            Esas primeras secuencias de formación en el campamento de instrucción son deudoras de La chaqueta metálica (1987), de Stanley Kubrick; pero se hace hincapié en el conflicto religioso de este joven campesino de la América profunda –influido por un padre borracho, traumatizado por la Primera Guerra Mundial– con la estricta normativa del Código de Justicia Militar, que finalmente le da la razón a Desmond Doss a través de la Constitución estadounidense.           
Quien ha tratado con tino el problema de la objeción de conciencia en este importante film es la crítica de cine Lourdes Domingo –profesora de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC)–, cuyo comentario que reproducimos a continuación:
“Esta trama, basada en hechos reales, dibuja muy bien el papel fundamental de la objeción de conciencia en una sociedad que quiere ser moderna y valiente y sobre todo que quiere progresar. Como se trasluce en esta historia, respetar ese derecho no solo beneficia al sujeto que quiere ejercerlo sino que, a pesar de los disgustos que le acarrea al inicio, se convierte en el modo más eficaz de salvar vidas, de hacer más humano y digno el entorno de convivencia y de agitar, en positivo, otras conciencias para que sean más sensibles hacia el cariz negativo de la violencia”.


Obra maestra del cine bélico
            Asimismo, Hasta el último hombre ha sido considerada por un amplio sector de la crítica como una obra maestra del género bélico. En las secuencias de guerra bebe de la también magistral Salvar al soldado Ryan (1998), de Steven Spielberg y, si me apuran, de La delgada línea roja (1998), de Terrence Malick, en relación a la violencia y al pacifismo que a la vez plantea el film.
            Aficionado Gibson a las escenas violentas, muchas veces atroces, en su afán de condenar la guerra no escatima sangre e imágenes sobrecogedoras. Veamos como lo comenta el especialista en cine espiritual Peio Sánchez:
“El la segunda parte hay que resistir el vómito. La acción nos lleva a la batalla de Okinawa. 250.000 muertos entre las tropas del Pacífico de EE. UU., los soldados japoneses y sus habitantes. En pleno frente para tomar la colina de Hacksaw, se encuentra Doss y su compañía. Allí los vemos despedazados, desventrados, mutilados, desfigurados. Sangre y fuego. Alaridos y espasmos. Rabia y dolor. Violencia hasta la médula, literal. Y el bueno de Doss recogiendo uno a uno a los heridos, cuando todos se retiran; el pretendido cobarde muestra su valor trascendente. Recoge incluso a los enemigos. Lo fuerte es que se trata de una historia real. Una batalla inútil, la guerra terminaba unos días después con el bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki.
Gibson tiene la fuerte convicción de que el ser humano es profundamente violento y este pecado cainita solo Dios lo puede redimir. Por eso planta la Biblia en mitad de la batalla. La épica del drama bélico al servicio del mensaje religioso”.

 Ciertamente, Mel Gibson incide en la violencia con una finalidad eminentemente pacifista –como hicieron hace una década los citados Spielberg y Malick–, para demostrar al público actual y a los jóvenes la maldad de toda acción bélica. Y, al mismo tiempo, como pueden aparecer los sentimientos más nobles en plena batalla. Desmond Doss fue un héroe de la II Guerra Mundial, como se nos recuerda con imágenes documentales antes de los títulos de crédito finales, con testimonios también de sus jefes y compañeros. Su sufrida esposa (espléndida la bella Teresa Palmer) murió en 1991, y él (excelente y creíble la interpretación del Andrew Garfield, también protagonista de Silencio) falleció el año 2006; no pudo gozar de su biopic y confirmar si realmente fue así, tal como lo relata el guión original.
            Es posible que se haya exagerado su heroísmo a la secuencia final, cuando vuelve a la lucha aunque es el sabbath que lo prohíbe su religión, porque se lo piden sus compañeros. No obstante, para comprender a esta figura volvemos a citar al profesor de teología Peio Sánchez:
“El personaje de Doss es un loco de Dios. Personajes excéntricos y extravagantes nos hablan de Dios en medio de las difíciles condiciones humanas. Son en general apocalípticos, ya que muestran que, cuando la razón humana está definitivamente perdida, queda la acción sorprendente de Dios”.
        
 Con todo, con un presupuesto de 40 millones de dólares, rodaje en exteriores australianos y en Nueva Gales del Sur, hay que reconocer que Gibson ha dado a luz un film pacifista de gran categoría artística. Ahora esperamos que vuelva a sentar la cabeza en su vida y creencias personales.



domingo, diciembre 11, 2016

PELÍCULAS RECOMENDABLES PARA ESTAS NAVIDADES

El último éxito de Mel Gibson como director

Como cada año, por estas fiestas, aquí va mi lista de títulos en cartel (por orden alfabético), para todos los gustos:

AMOR Y AMISTAD
ANIMALES FANTÁSTICOS Y DÓNDE ENCONTRARLOS
CAFÉ SOCIETY
EL CONTABLE
LA DOCTORA DE BREST
EL EDITOR DE LIBROS
HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE (foto)
LA HISTORIA DE JAN
LA LLEGADA
LUZ DE SOLEDAD
UN MONSTUO VIENE A VERME
PATERSON
REGRESO A CASA
SULLY
VAIANA
YO, DANIEL BLAKE

Véase sinopsis de cada film en http://www.cinemanet.info/category/articulos/

Y Felices Fiestas, con buen cine!


sábado, diciembre 03, 2016

DOS PELÍCULAS POLÉMICAS: "LA REINA DE ESPAÑA" Y "1898. LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS"


Estos días se han estrenado diversos filmes españoles, con el propósito de entrar también a concurso en los Premios “Goya” de nuestra Academia de Cine, y han creado cierta polémica, sobre todo en las redes sociales. Me explicaré brevemente, haciendo una sucinta valoración crítica.

La nueva película de Fernando Trueba, La reina de España, se ha visto afectada por las declaraciones realizadas cuando hace un año recogió el Premio Nacional de Cinematografía y dijo que “no se sentía español”. Eso le ha creado un posible boicot al estreno de un film que ha costado once millones de euros -recibido subvenciones- y sólo obtuvo unos 400.000 en el primer fin de semana de estreno, con más de 300 copias en cartel. Trueba rectificó, diciendo que se refería al nacionalismo, pero no a la nacionalidad española. No obstante, hay que valorar la película por su calidad, no por lo que comentara el director, que asimismo es coproductor y guionista.

La reina de España resulta un homenaje crítico al mundo del cine español de posguerra, muy bien ambientado y espléndidamente interpretado por algunas de nuestras mejores estrellas. Y está perfectamente contextualizado en los años cincuenta, cuando España estaba en plena autarquía y salía del aislamiento internacional, con la llegada de los americanos a rodar en nuestro país -aunque, en realidad, el auge fue en los años sesenta con el “imperio Bronston”- y se construía el Valle de los Caídos con los “perdedores” de la Guerra Civil española.

Sin embargo, lo que le falla a la película -que no es la segunda parte de La niña de tus ojos (1998), ambientada en los rodajes de la Alemania nazi y con el mismo elenco de actores- es el tono. A veces parece una astracanada, otras un thriller político, o un melodrama nostálgico por un mundo que ya desapareció. Con algunas secuencias conseguidas y otras plenas de tópicos, con todo, posee un final antológico: la llegada de Franco (Carlos Areces) al plató y su entrevista con la primera actriz, Penélope Cruz -que casi una simbiosis de Sarita Montiel, Aurora Bautista e Imperio Argentina-, que está interpretando a Isabel la Católica, precisamente la superproducción que le quedó frustrada a Samuel Bronston.

Aunque su película haya “pinchado” de momento en la taquilla, se nota que Fernando Trueba es un cinéfilo, que ama a los cómicos y denuncia la dictadura franquista. Quizá aquí también esté alguna de las razones de la campaña que ha sufrido La reina de España. Ahora bien, sus colegas -él empezó como crítico de cine en El País- tampoco le han sido demasiado favorables.


 Más ambiciosa y menos importante es el remake del film de Antonio Román, Los últimos de Filipinas (1945), una cinta memorable del género histórico propagandístico de la España de Franco, evocando la gesta de la guarnición de Baler, en los estertores del imperio colonial español. La ópera prima de Salvador Calvo es una película bélica, que aprovecha los espléndidos escenarios naturales de Guinea Ecuatorial y Canarias para ofrecer un film-espectáculo un tanto desmitificador del patriotismo de aquel clásico del cine franquista. Como se sabe, a finales del siglo XIX, en la colonia española de Filipinas, un destacamento español fue sitiado en el pueblo de Baler, en la isla filipina de Luzón, por filipinos revolucionarios, durante 337 días. En diciembre de 1898, con la firma del Tratado de París entre España y Estados Unidos, se ponía fin formalmente a la guerra entre ambos países y España cedía la soberanía sobre Filipinas a Estados Unidos. Pero el jefe del destacamento de 57 soldados no se creyó al principio la versión de los periódicos y del enemigo.

1898. Los últimos de Filipinas toma como leitmotiv la entonces célebre canción “Yo te diré”, pero le da otro aire, incluso sensualmente provocador (concesiones que también incurre Trueba, pero cuidando la elipsis). Incluso ofrece un canto al individualismo, de acuerdo asimismo con los tiempos que corren, y de cierta crítica al nacionalismo español. Tampoco queda demasiado bien parado el clérigo protagonista (Karra Elejalde), destacando la interpretación de Luis Tosar como el teniente Martín Cerezo -después condecorado como el “héroe” de Baler-, de Javier Gutiérrez, Carlos Hipólito y el joven Álvaro Cervantes. Los figurantes cumplen su cometido, aunque se hace hincapié en la violencia extrema -pese al fondo antibélico que posee- y en algunas irreverencias. En cambio, no quedan mal parados los insurrectos filipinos, quienes rinden honores a los 33 soldados supervivientes.

Calificada como clásico, la nueva versión de Los últimos de Filipinas acaso no pasará a la historia del cine español, pero podrá recibir algunos “Goyas”, por efectos especiales, la banda sonora de Roque Baños, la fotografía de Álex Catalán  y algún intérprete. Aún es pronto para saber los resultados de la taquilla. Y la crítica le ha sido más favorable que a la película de Trueba.

sábado, noviembre 05, 2016

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA EN COLOR


Con el título catalán de Espanya en dues trinxeres: la Guerra Civil en color (2016), se ha estrenado el largometraje documental de Francesc Escribano y Luis Carrizo. Se trata de un ambicioso film de no ficción, bastante ecuánime, que resume nuestra contienda fratricida en 95 minutos, vista desde los dos bandos de la contienda. Arranca con un breve resumen de la historia de España de la Restauración y la Dictadura de Primo de Rivera, la proclamación de la II República y continúa con el estallido y desarrollo de la Guerra Civil española hasta la consolidación de la Dictadura de Franco al principio de la Guerra Fría.

Pero lo más original de este importante film -que puede gustar a tirios y troyanos- son sus imágenes restauradas y coloreadas con nuevas técnicas, que dan a la película un realismo especial, porque -como dice Francesc Escribano- la voluntad de los que filmaban no era crear imágenes en blanco y negro. El color acerca las imágenes a la gente. Y se apoya en el historiador Hilari Raguer, especialista en el tema, que después de ver el documental manifestó que era como los recuerdos que tenía de niño de la Guerra Civil, que son en color.

Con los nuevos sistemas informáticos, el canal de televisión DMAX estudió el colorido que podían tener los escenarios, las armas y los personajes de aquellos años bélicos, para revivirlos, y la productora catalana Minoria Absoluta y Veo Televisión se lanzaron recuperar imágenes de las filmotecas españolas y extranjeras. DMAX piensa emitir 3 episodios de 44 minutos cada uno por televisión.


A tal fin, los autores siguieron este esquema producción, que evidencia también un trabajo serio de investigación:

1.      Revisión y estudio de todo el material fotoquímico original de los fondos de la Filmoteca Española y de otros archivos internacionales.
2.      Redacción de un guión que explique la Guerra Civil con un tono neutro y contrastado, veraz y didáctico. (Aunque, en mi opinión, la narradora no siempre lo consigue con su tono de voz).
3.      Edición del largometraje en blanco y negro para determinar los planos que finalmente serán incluidos en el corte final de la obra.
4.      Realización de máscaras y coloreado de todos los planos incluidos en el largometraje.
5.      Grabación del off, composición musical y creación de efectos de sonido para la mezcla final de estos tres elementos.


España en dos trincheras (su título de la versión castellana) ha huido, en palabras de Escribano -reconocido documentalistas de TV3, con Luis Carrizo-, de maniqueísmos y de la propaganda. “Estamos demasiado acostumbrados a ver la historia de la guerra con un sesgo ideológico, de buenos y malos. Nosotros nos hemos querido centrar en los hechos, y adjetivar lo mínimo posible. Pasados 80 años -dice- podemos poner la perspectiva desde arriba, que permite ver las cosas de otra manera. Todavía hay miles de cuerpos enterrados en las cunetas, por eso es mejor explicar la Guerra Civil de manera más desapasionada. Tal vez así entenderemos mejor a las víctimas”.


jueves, octubre 13, 2016

EL MÓN JURÍDIC ANGLO-SAXÓ A TRAVÉS DEL CINEMA DE FICCIÓ

El Dret és el sistema de normes que fixen i tutelen una determinada organització de les relacions socials. La Justícia és allò que cal fer segons dret i raó. El cinema és un fenomen artístic que reflecteix el món contemporani i els problemes de la societat. Per això, també ha retratat la judicatura d’ahir i d’avui. Amb aquest nou curs especialitzat pretenem oferir una visió de com les pel·lícules argumentals o de ficció han vist el món judicial durant el segle XX. Cinc clàssics i dos films moderns nord-americans ens expliquen el món jurídic anglosaxó i les diverses funcions del Dret penal i les característiques professionals, que seran comentades pel magistrat Josep Niubò i Claveria.
Aquest curs d’extensió universitària té assignat 1 crèdit de lliure elecció, amb el 80% d’assistència a les sessions i la realització d’un treball específic. També computa les hores de pràctiques del Màster per als alumnes de Doctorat.

Dirigit pels professors Josep Maria Caparrós i Magí Crusells, es desenvolupa seguint el següent programa:

Dimecres, dia 19 d’octubre de 2016 (Aula 311 de la Facultat), 16:00-19:00 
Presentació: Per XAVIER ROIGÉ, Degà de la Facultat de Geografia i Història

I. EL JURAT POPULAR
Doce hombres sin piedad (1957) de Sidney Lumet
Per JOSEP MARIA CAPARRÖS

Dimecres, dia 26 d'octubre (Aula 311), 16:00-19:00
II. EL FISCAL
Anatomía de un asesinato (1959) d’Otto Preminger 
Per FRANCESC SÁNCHEZ-BARBA

Dimecres, dia 2 de novembre (Sala Gran de la Facultat), 16:00-19:00
III. L’ADVOCAT DEFENSOR (1)
Testigo de cargo (1957), de Billy Wilder
Per ENRIC RUIZ

Dimecres, dia 9 de novembre (Sala Gran), 16:00-19:00
IV. EL MAGISTRAT
¿Vencedores o vencidos? (Jutgement at Nuremberg) (1961) de Stanley Kramer
Per ANDREU MAYAYO

Dimecres, dia 16 de novembre (Aula 311), 16:00-19:00
V. L’ADVOCAT DEFENSOR (2)
Matar a un ruiseñor (1962), de Robert Mulligan 
Per SUSANNA TAVERA

Dimecres, dia 23 de novembre (Sala Gran), 16:00-18:30
VI. EL TRIBUNAL MILITAR
Algunos hombres buenos (1992), de Bob Reiner
Per JUAN MANUEL ALONSO

Dimecres, dia 30 de novembre (Sala Gran), 16:00-19:00
Sessió de cloenda: Per CARLES SANTACANA, Director del Departament d’Història i Arqueologia

VII. EL SISTEMA JUDICIAL
Legítima defensa (1997), de Francis Ford Coppola 
Per RICARD MAMBLONA

viernes, septiembre 16, 2016

LA CITA ANUAL CON WOODY ALLEN: "CAFÉ SOCIETY", UNA OBRA ARTÍSTICA DE CATEGORÍA


El gran director neoyorquino vuelve cada año a las carteleras con una película.
Esta temporada se ha superado y nos ha deleitado con una pieza genial


Café Society (2016) es un excelente film, acaso un tanto menor si lo comparamos con otras obras de su prolífica filmografía, pero digno de este maestro del cine, que a los 80 años sigue en forma como creador.

Ante todo, su nueva película es un retrato crítico del mundo hollywoodiense de los años 30, lleno de amor e ironía; y una original evocación de la sociedad de Nueva York durante la Gran Depresión, con el “gran mundo” y los gángsters del período de la “ley seca”. Con una perfecta ambientación de la Meca del Cine y de la Ciudad de los Rascacielos, en plena crisis económica y moral -la fotografía de Vittorio Storaro es muy brillante y la iluminación y el vestuario están cuidados hasta el mínimo detalle-, Woody Allen demuestra que es un auténtico maestro del arte de las imágenes al ofrecer también un agudo estudio de mentalidades de una época plena de miserias y asimismo de esplendor.

Pero, a la vez, Café Society es una comedia romántica, que resulta conmovedora y equilibrada, melancólica y algo triste, donde Jesse Eisenberg hace de su álter ego, y están espléndidos los personajes Kristen Stewart y Blake Liberty, como “partenaires”, y el veterano Steve Carell, en su papel de agente de artistas de Hollywood.  

No obstante, dejemos hablar al propio autor sobre la génesis de su película: “La historia que se cuenta transcurre cuando yo tenía tres a cuatro años, y la ambienté en ese mundo porque soy un gran devoto de la vida social de esa época. Siempre me encantó escuchar historias, algunas que me narró mi padre y otras contadas por escritores y periodistas sobre Café society, un fenómeno en Estados Unidos, que se repitió en todo el mundo. Hoy no saben lo que significa, pero en ese entonces se refería a los cafés en los que se encontraba gente atractiva. En muchos países terminaron cambiando el nombre de la película porque no entienden ese concepto. Pero en Nueva York, y California en menor medida, Café society era un fenómeno muy glamuroso, en el que la gente de la alta sociedad, los directores, los mafiosos y los políticos se reunían en los sitios de moda. Yo leí sobre estos sitios mientras crecía y siempre quise visitarlos, pero fueron desapareciendo (…) Estoy seguro de que en realidad eran sitios mucho menos coloridos que como los imaginaba, como suele ocurrir en la vida. Pero yo leía en las columnas de chismes sobre ellos y así fue como adquirí mis conocimientos sobre el tema”.

Por otro lado, al final del relato, Woody Allen vuelve a los temáticas que parecen preocuparle sobremanera, especialmente en unos diálogos entre el hermano gángster del protagonista y entre él y los padres de ambos. De nuevo aparecen las constantes de la muerte y del Más allá, de la religiones católica y judía, y hasta de la existencia de Dios. Al mismo tiempo, se aprecia en la narración una denodada búsqueda del amor verdadero, imposibilitado por el sentimentalismo, la vanidad, los intereses económicos y la infidelidad.


Acusado de cierto fatalismo en las relaciones humanas -algo más próximo al nihilismo que al cinismo que nos tenía acostumbrados-, esta cita anual de Woody Allen encantará a sus seguidores -que somos muchos- y a los amantes del séptimo arte tradicional, sin efectos especiales. Estamos, pues, ante una obra artística de categoría. 


viernes, septiembre 02, 2016

“REGRESO A CASA”, OBRA MAESTRA DE ZHANG YIMOU: UNA CONTUNDENTE CRÍTICA AL MAOÍSMO


Ayer visioné en el cine Boliche de Barcelona la última película del maestro Zhang Yimou, el más grande realizador chino, que arremete hoy contra el Gobierno de Mao Zedong

Regreso a casa (Coming Home, 2014) ha llegado con retraso a nuestras pantallas. Valientes, como el empresario Alfons Mas, se han atrevido a programarla para los buenos aficionados. Porque este nuevo film minimalista de Yimou resulta una lección de hacer cine. 
En un viaje a Madrid, me tocó como compañera de asiento en el AVE a una diplomática china, y al hablarle de este gran cineasta, vi que era persona non grata para el gobierno comunista. Tuve que recordarle que “recurrieron” a él cuando Steven Spielberg rechazó realizar la ceremonia de los Juegos Olímpicos de Pekín (Beijing) por la represión en la plaza de Tiananmén, en 1989.

En Regreso a casa, el premiado director chino -galardonado en festivales de cine extranjeros, no en la República Popular China, donde ha sido muchas veces censurado- evoca las consecuencias de la llamada Gran Revolución Cultural Proletaria, organizada por el líder del Partido Comunista Chino (PCCh) entre 1966 y 1976, y dirigida contra altos cargos del partido e intelectuales a los que Mao y sus seguidores acusaron de traicionar los ideales revolucionarios, al ser, según sus propias palabras, “partidarios del camino capitalista”. Su principal objetivo, a ojos de sus partidarios, fue el de paliar el llamado “divorcio entre las masas y el partido” que se estaba produciendo en China.



Mao Zedong, apoyado por un sector dirigente del Partido (la denominada Banda de los Cuatro), utilizó una gigantesca movilización estudiantil (los Guardias rojos) para desacreditar al sector derechista, procapitalista (encabezada por Liu Shaoqi, Peng Zhen y Deng Xiaoping), dentro del PCCh. Esta recorrió todo el país, afectando también a las áreas rurales, terminó por extenderse a la clase obrera y, finalmente, a los soldados del Ejército Popular, convirtiéndose en un cuestionamiento generalizado contra las autoridades del Partido, que amenazaba con escapársele de las manos. Este proceso dio lugar a la conformación de comités populares de obreros, soldados y cuadros del PCCh por cerca de la mitad del país, los cuales funcionaban como órganos de doble poder popular en las distintas tareas de administración y gobierno; situación que Mao logró encauzar. Esta situación duró hasta 1976 -año en que murió el dictador-, momento en que un golpe de Estado militar encabezado por Deng Xiaoping, con una dura represión, restauró en el poder a la facción encabezada por él mismo, procedió al arresto de la Banda de los Cuatro  y la vuelta al statu quo, emprendiendo los cambios en la economía que, bajo el nombre de socialismo con características de mercado, iniciarían la vuelta a la economía de mercado capitalista.   
Zhang Yimou no nos cuenta esta historia, sino habla de las repercusiones que tuvo ese triste período en su gran país. Y al mismo, tiempo desmitifica al dictador, especialmente en una secuencia donde tras la representación de una ópera revolucionaria, todos saludan -artistas y público- enfebrecidos con el célebre Libro Rojo de Mao en la mano.
Asimismo, antológica es la secuencia de la detención del protagonista en la estación de ferrocarril, con las imágenes del puente, la búsqueda de su esposa, la persecución de su hija -que había denunciado a su padre- y el continuo paso de los trenes. Un alarde del mejor cine jamás filmado.
La pérdida de la memoria de la protagonista -su antigua “musa” Gong Li, que aún conserva la belleza- es una metáfora genial, que debería recordar el actual Gobierno chino, y me extraña cómo han autorizado esta impresionante película. O no la han entendido, o están abiertos al cambio político.
Como escribe el crítico de La Vanguardia, Lluís Bonet Mojica, “su guión adapta de nuevo una novela de Geling Yan, exitosa escritora china afincada en Estados Unidos y que se inspiró en la historia de su propio abuelo durante la Revolución Cultural. Después de ser recluido en un campo de trabajo, un disidente regresa a su hogar. Pero su esposa (Gong Li) sufre amnesia y ya no le reconoce. La que debe intentar poner orden en la casa es su hija (la joven debutante Zhang Huiwen, una revelación). En los encuentros y desencuentros irán destapándose las verdades ocultas, así como los estragos causados por Mao y su férrea dictadura. Aunque el torrente de imágenes vertidas en la pantalla por Zhang Yimou pueda parecer a veces algo excesivo, Regreso a casa es una gran película.” (“Deseado retorno”, La Vanguardia, 5-VIII-2016, p. 30).
Asistimos así a un espectáculo intimista, a una obra de arte de una belleza inaudita, donde Zhang Yimou demuestra una vez más su madurez como autor, como auténtico creador. No se pierdan este film, y reflexionen con él sobre la caída y el daño moral que han hecho todos los dictadores en la historia de la humanidad. 

jueves, agosto 25, 2016

“EL CASO FISCHER”, UN BIOPIC HISTÓRICO SOBRE LA GUERRA FRÍA


En pleno verano se estrenó una película biográfica sobre unos de los grandes ajedrecistas del mundo, Bobby Fischer (1943-2008). Un film que habla más de la Guerra Fría que del propio campeón mundial de ajedrez

Ciertamente, El caso Fischer (2014) es un relato biográfico producido e interpretado por el popular Tobey Maguire (Spider-Man), y escrito por Steven Knight, alejándose del precedente documental de Liz Garbus, Bobby Fisher contra el mundo (2011), del film argumental de Damian Chapa, Bob Fischer Live (2009), y del más célebre largometraje realizado en 1993 Steven Zaillian, En busca de Bobby Fischer (Cfr. el importante libro de Guillermo Batlle, El ajedrez en la pantalla. 25 films y partidas. Barcelona: Publicacions i Edicions de la Universitat de Barcelona, 2009, pp. 87-89).

Dirigido y asimismo coproducido por Edward Zwick, el autor de películas tan reconocidas como Tiempos de gloria, El último samurái y Diamante de sangre, va más allá de la historia del genio para -a veces a través de imágenes de no ficción- ofrecernos el ambiente de la Guerra Fría, la denodada lucha de las dos grandes potencias durante la segunda posguerra mundial.

Así, la historia de la preparación y del legendario enfrentamiento por el campeonato del mundo entre Bobby Fischer, campeón de ajedrez norteamericano, y el campeón ruso Boris Spassky -duelo que tuvo lugar en 1972-, fue mucho más que un conjunto de partidas para conquistar un campeonato; prueba de ello es que captó la atención televisada de todo el mundo.

El significativo título original del film, Pawn Sacrifice (Sacrificio de peón), ya lo dice todo: el Gobierno estadounidense “sacrificó” a este gran jugador para ganar “la partida” a la Unión Soviética. Un campeón que quedó afectado psicológicamente, con síntomas de paranoia persecutoria, viviendo como un vagabundo y murió exiliado en Islandia, país donde había conquistado su mayor triunfo.

Con todo, veamos la valoración que hace el reconocido crítico de La Vanguardia, Lluís Bonet Mojica: “A pesar de los antecedentes, era necesaria una nueva aproximación que aportase datos y profundizara en el turbulento universo de Fischer. Un trabajo nada fácil, empezando por su infancia, porque su madre, Regina Wender, era judía y militante comunista constantemente investigada por los servicios secretos. Bobby nunca conoció a su verdadero padre y el que ejercía como falso progenitor falleció cuando él tenía nueve años, fomentando odio y rebeldía contra todo y contra todos. La manipulación política y el trasfondo histórico en tiempos cambiantes son elementos que se acumulan sin ser siempre analizados. Porque el gancho comercial de la película no podía ser otro que el legendario duelo ajedrecista entre Fischer y el hasta entonces imbatible jugador soviético Boris Spassky, en tiempos de guerra fría” (Lluís Bonet Mojica, “La excesiva locura del genio”, La Vanguardia, 12-VIII-2016, p. 30).

Bobby Fischer había manifestado: “El ajedrez es una guerra sobre un tablero y el objetivo es aplastar la mente del adversario”. De ahí el interés de los gobiernos USA y URSS en “utilizar” a sus jugadores, aunque los “peones” quedaran “sacrificados”. 

jueves, julio 28, 2016

15 PELÍCULAS PARA ESTE VERANO


Como cada período estival, recomiendo una serie de filmes recientes que pueden gustar al público aficionado. No repetimos los títulos de las listas anteriores.
He aquí, por orden alfabético, mi selección de estrenos del verano’2016:


BUSCANDO A DORY

EL CASO FISCHER

LA CLASE DE ESGRIMA

UN DOCTOR EN LA CAMPIÑA

FÁTIMA

FRANCOFONÍA

HEIDI

EL HOMBRE QUE CONOCÍA EL INFINITO

EL ÍDOLO (THE PROGRAM)

MAYO DE 1940

MI AMIGO EL GIGANTE

MI PANADERÍA EN BROOKLYN

1944

REGRESO A CASA

SI DIOS QUIERE

¡Y felices vacaciones, con buen cine!